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6 de marzo de 2020
4 de marzo de 2020
1 de marzo de 2020
COMUNICADO DE MOCEOP SOBRE “QUERIDA AMAZONÍA”
3
grandes sueños y una gran decepción
En
MOCEOP (Movimiento por el celibato opcional) hemos leído con
atención los 111 puntos de la exhortación del papa Francisco sobre
“Querida Amazonía” y queremos comunicar lo siguiente:
"Nos
alegramos del proceso sinodal llevado a cabo, como un nuevo paradigma
eclesiológico en
el que han participado, no solo obispos y sacerdotes, sino también
cristianos y cristianas, aunando la doctrina existente oficial y el
sentido de la fe del pueblo, forma sinodal que querriamos se
extendiera a la actuación general de la Iglesia, para que miembros
del pueblo de Dios participaran en igualdad de opinión y voto".
Compartimos
plenamente los tres primeros sueños de Francisco: “el sueño
social con una Amazonia que luche por los
derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los
últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida., el
sueño cultural con una Amazonia que preserve
esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan
diversos la belleza humana. El sueño ecológico,
con una Amazonia que custodie celosamente la abrumadora hermosura
natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y
sus selvas.” y que tan bien desarrolla en los capítulos 1 al
60.
Compartimos
plenamente su mensaje, en continuidad con la Laudato SI, de luchar
por una ecología integral que promueva el bienestar de las personas
que viven en esos territorios, junto con el respeto a la naturaleza
en un lugar tan privilegiado, considerado por todos como el pulmón
del Mundo y que se está degradando de modo muy intenso.
Pero
nos hemos llevado una gran decepción en su cuarto sueño, el sueño
eclesial, que desarrolla desde el cap. 61 al 111.
Decepción
porque no ha tenido en cuenta las conclusiones del Sínodo, donde se
aprobaron importantes cuestiones que se consideraron de especial
importancia para la renovación de la vida de las comunidades
cristianas, tan necesitadas de algo tan importante como la
celebración de la eucaristía y que no pueden tener por falta de
sacerdotes.
El
Sínodo vio como necesario poder ordenar presbíteros a lideres
indígenas casados de esas comunidades. Y dar a la mujer mucho más
protagonismo en la vida de esas comunidades pudiendo ser ordenadas de
diáconas, aunque ya dijimos en nuestro anterior comunicado que se
había quedado corto el Sínodo, pues la mujer debe tener en la
iglesia las mismas responsabilidades que el hombre, sin diferencias
algunas.
La
respuesta de Francisco a estos importantes acuerdos del Sínodo ha
sido el silencio.
Unas
conclusiones que, como ya dijimos , son necesarias aplicar no sólo
en la Amazonía, sino en otros muchos lugares del mundo.
Creemos
que el papa ha sido prisionero de la presión de los sectores muy
conservadores y tradicionalistas, que han jugado muy fuerte, con
ataques y amenazas de todo tipo, llegando a utilizar hasta al mismo
ex papa Benedicto XVI para intentar enfrentarlo a él.
Vemos
también que se dan contradicciones notables en el documento cuando
dice en el cap. 4 de la introducción: “que invita a leer
íntegramente el documento con las conclusiones del Sínodo” y“Dios
quiera que toda la Iglesia se deje enriquecer e interpelar por ese
trabajo, que los pastores, consagrados, consagradas y fieles laicos
de la Amazonia se empeñen en su aplicación, y que pueda inspirar de
algún modo a todas las personas de buena voluntad.”
Si los pastores deben
empeñarse en su aplicación, creemos que el mismo papa debería dar
ejemplo y aplicarlo.
En definitiva: una gran
ocasión perdida para que la iglesia hubiera dado con valentía un
paso hacia adelante, aceptando las conclusiones del Sínodo y para
ponerse al día.
Creemos que es mucho más
importante que las comunidades cristianas puedan celebrar la
eucaristía, que es mandato de Jesús, que no seguir empeñándose en
mantener un celibato que no es dogma de fe y que fue impuesto en el
siglo XII como mera disciplina eclesiástica. Es muy doloroso que
20.000 comunidades cristianas en la Amazonía tengan que celebrar muy
tardíamente la Eucaristía por falta de presbíteros.
Como no tiene ningún
sentido mantener a la mujer discriminada en la Iglesia, sin poder
desempeñar las mismas funciones que los hombres.
Por eso nuestro aplauso a
esos tres sueños del papa Francisco, que compartimos plenamente y
nuestra gran decepción por su cuarto sueño eclesial.
La gran institución Iglesia
es un organismo que avanza con gran lentitud porque influyen mucho en
ella los sectores más conservadores que se niegan a todo cambio por
mantener normas obsoletas, poder y privilegios.
Será necesario que , desde
la base, los grupos y comunidades cristianas vayamos empujando con
fuerza para ir intentando vivir el Evangelio con la libertad que
Jesús transmitió a cuantos le rodeaban.
MOCEOP, 3 de marzo de 2020
22 de febrero de 2020
REDES CRISTIANAS SOBRE LA EXHORTACIÓN POSTSINODAL “QUERIDA AMAZONÍA”, 2020
Ante la reciente publicación de la Exhortación Apostólica del papa Francisco sobre el documento del Sínodo de la Amazonía, Redes Cristianas manifiesta:
Las primeras
noticias nos han causado una gran decepción. Esperábamos con la
mayoría de cristianas y cristianos una toma de postura más decidida
ante la dura crisis que está atravesando el catolicismo tanto en la
Amazonía como en nuestro propio país y en el resto del mundo
occidental; esperábamos que se hubiera abordado con decisión y
talante evangélico la precaria estructuración de las comunidades
con unos servicios verdaderamente actuales y eficaces; esperábamos
que la responsabilidad de estas comunidades fuera asumida de forma
igualitaria por las mujeres cristianas y los varones responsables que
las integran; esperábamos, en fin, que el presbiterado no fuera un
privilegio asociado al poder para unos pocos en la iglesia… y la
respuesta ha sido el silencio. Esto nos ha defraudado, nos ha
decepcionado.
Pero
reconocemos y tomamos nota, a su vez, de algunas respuestas que se
están dando y que pretenden explicar este silencio desde la que
consideran estrategia latente del Vaticano:
1ª Se dice
que se ha pretendido no entrar en temas de reforma estructural de la
Iglesia por
otra parte, muy sensibles, como el presbiterado, el celibato y la
igualdad de la mujer- para no ocultar el verdadero tema del Sínodo
que es la reserva ecológica
de la Amazonía
en peligro y el cambio climático
planetario. En definitiva, para que los problemas domésticos no
suplanten los grandes retos mundiales que nos afectan a todos y a
todas.
2ª Se ha
dicho también que existe un verdadero cambio de paradigma en la
eclesiología del papa Francisco que trata de recuperar el espíritu
y la letra del Vaticano II; un paradigma que pretende dar mayor
protagonismo a las iglesias locales en la Iglesia universal. Lo que
estas iglesias particulares disciernan y decidan la Iglesia
universal lo respeta y apoya. De hecho, así parecen indicarlo
algunas frases a lo largo del documento, como: “No pretende ni
reemplazar ni repetir” (2), “Asume e invita a leer y aplicar el
Sínodo (3 y 4), etc.
Si estas
fueran las verdaderas causas de tal silencio, habría que celebrar
este cambio de paradigma eclesial. Querría decir que, desde ahora,
el peso de las iglesias locales nacionales, continentales es oído y
respetado desde la cúspide vaticana. Y es más, que los problemas
que acaba de suscitar el Sínodo Amazónico (y los que levante el
Sínodo Alemán) quedan en manos de las iglesias locales resolverlos.
En definitiva, que el Vaticano no estaría cerrando las puertas a la
mayoría de edad de los católicos/as y que las decisiones que ellos
tomen van a ser respetadas y apoyadas.
No obstante,
y aun suponiendo que las cosas fueran así, recomendaríamos al
Vaticano que sea más claro en la intencionalidad que pone en cada
cosa. Para ocultar las verdaderas intenciones, ya tenemos
demasiados políticos que lo hacen a diario. Necesitamos una
pedagogía más a la altura de nuestro tiempo. Las verdades a medias
acaban haciéndonos mal a todos.
COMUNICAT DE DONESCREIENTS DE VALÈNCIA
En el marc de les jornades feministes del 8 de març, les Dones Creients, de moviments i comunitats, alcem la veu per dir que:
VENIM
DE LLUNY
Venim
d'una llarga tradició feminista que ha lluitat per la dignitat
de les dones, que ha exigit la igualtat de drets, poder votar,
llibertat sexual i reproductiva, i al segle XXI es reconeix diversa,
es mostra amb una força jove i renovada, i aquest proper 8 de març
tornarà a sortir al carrer per alçar la veu i dir prou.
Venim
de les dones valentes i lliures de les primeres comunitats
cristianes, i de totes les que al llarg de la història s’han negat
a quedar recloses en els rols secundaris i invisibles a què la
tradició eclesial i teològica les volia sotmetre.
Venim
de la bona notícia d’un Jesús que transgredeix les normes
d'una societat profundament patriarcal. Venim d’una Església que
en els seus inicis va fer de la igualtat entre homes i dones, una de
les aportacions més radicals a la història de la humanitat.
Recuperem-la!
SOM
MOLTES
Som
moltes les que arreu del món alcem la veu.
Som
majoria en les tasques de voluntariat, en les celebracions
religioses, com a catequistes, als consells parroquials, som moltes
en els moviments, associacions, esplais i en el món educatiu de
xiquetes i joves. Són incomptables les congregacions de religioses
que treballen dia a dia pels drets dels més vulnerables. Qui
constitueix una part important de l’Església al segle XXI?
Nosaltres!
DIEM
PROU
- Diem prou a ser invisibilitzades i silenciades.
- Diem prou a ser tractades amb condescendència com si fóssim menors d'edat.
- Diem prou a la discriminació per raó del sexe o del gènere. Quantes dones veiem representant la institució? Quantes poden prendre part en la presa de les decisions? Quantes teòlogues treballen a les facultats de teologia, quantes acompanyen espiritualment, quantes són formadores dels seminaris?
- Diem prou a que se’ns negui el sacerdoci a causa del nostre cos, un cos que sempre està sota sospita.
- Prou a una visió negativa de la sexualitat, que crea patiment.
- Prou a una imatge d'un Déu exclusivament masculí.
IMAGINEM
I CONSTRUÏM UNAESGLÉSIA NOVA
- Una Església que és comunitat d'iguals, on la dona és reconeguda com a subjecte de ple dret, amb veu i vot a tot arreu, on la dona és valorada pels propis talents, carismes i aportacions a les comunitats.
- Una Església on el lideratge és compartit entre dones i homes, laics, laiques, persones consagrades i preveres. Una església paritària, més plural i menys jeràrquica.
- Una Església que acompanya sense jutjar tota la diversitat de les famílies, d'identitats i orientacions sexuals.
- Una Església on les dones ja som, i ens reconeixem amb autoritat i lideratge.
- Una Església que ja avui és llavor de futur.
Venim
de lluny, som moltes, i alcem la veu per dir prou i lluitar per una
Església nova que l’1 de març de 2020 fa un pas endavant.
València
1 de març 2020
COMUNICADO SOBRE LA MARGINACIÓN DE LAS MUJERES EN LA IGLESIA
Somos
mujeres creyentes. Vivimos con pasión el seguimiento de Jesús de
Nazaret en muchos grupos, parroquias, organizaciones, movimientos
eclesiales y congregaciones. Estamos comprometidas con la causa de
Jesús y luchamos por la renovación de la Iglesia y la
transformación socia perspectiva de las mujeres.
Alzamos
la voz y nos manifestamos porque vivimos una profunda discriminación
en la Iglesia y ha llegado el momento de decir “¡Basta ya!”. Ni
podemos ni queremos callarnos. Estamos cansadas de las incoherencias
y autoritarismo que percibimos a diario, por eso:
Queremos
denunciar las múltiples formas de injusticia e invisibilización que
sufrimos en la Iglesia. La institución, con su estructura y
organización, está quedando al margen de las conquistas sociales en
igualdad y corresponsabilidad y está cometiendo un error. El
clericalismo es causa de muchos males. Por ejemplo, la dolorosa
violencia ejercida sobre mujeres, religiosas y laicas, además de
otras formas de violencia lamentables.
Denunciamos
la cobardía para abordar cambios en la organización de la Iglesia,
frente a los signos de los tiempos que claman por sí mismos. Y la
cerrazón ante la necesidad de un cambio imprescindible: el acceso al
diaconado y al presbiterado femenino para atender a las comunidades
cristianas. Denunciamos la desproporción entre el número de
teólogas preparadas y los puestos que ocupan como docentes en las
facultades de Teología y en otros puestos de responsabilidad.
La
institución arrincona, desprecia y silencia a las mujeres que la
sustentan; la hegemonía masculina se legitima y se perpetúa sin
ninguna autocrítica.
Queremos
hacer visible nuestro trabajo incansable y gratuito. Las mujeres
somos mayoría aplastante en el voluntariado, en las celebraciones
religiosas, en catequesis, en pastoral, en la acción social con las
personas más empobrecidas, en los movimientos eclesiales, en la
enseñanza, en la vida religiosa… Somos las manos y el corazón de
la Iglesia, pero se nos niega la palabra, tener voz y voto, la toma
de decisiones y el liderazgo en los ámbitos oportunos, como se ha
puesto de manifiesto, una vez más, en el Sínodo de la Amazonía.
Hemos
demostrado con creces que desarrollamos nuestro trabajo o
voluntariado con creatividad y responsabilidad. Pero, habitualmente,
solo se nos ofrecen tareas que aligeran el trabajo de los varones,
manteniendo ellos la responsabilidad final. Hay una clara
desproporción entre lo que damos a la Iglesia y lo que recibimos,
porque la mentalidad patriarcal y feudal, junto a una teología
caduca, justifican esa desproporción.
¿Qué
sería de la Iglesia y de las iglesias si dejáramos de hacer todos
estos trabajos, porque estamos cansadas de la invisibilidad y de la
injusticia?
Trabajamos
en la Iglesia, porque es nuestra comunidad de referencia para vivir
el Evangelio. Seguiremos trabajando en ella hasta para recuperar la
comunidad de iguales que trajo Jesús.
Trabajamos
y trabajaremos por una iglesia sinodal que reconozca la plena
ministerialidad de las mujeres. Hace años abrimos una brecha en el
muro que nos impedía el acceso a los estudios de teología, no
pararemos hasta que se reconozca y valore la riqueza de la teología
feminista, como motor de cambio. No pararemos hasta que se elimine el
lenguaje patriarcal y sexista en las homilías, textos litúrgicos y
documentos; hasta que la moral sexual de la Iglesia se preñe de
ternura y misericordia y deje de culpabilizar a las mujeres.
Seguiremos
trabajando con empeño para que la Iglesia dialogue con los
movimientos de liberación de las mujeres y reconozca la diversidad
de familias, identidades y orientación sexual.
Trabajamos
con ahínco para que la Iglesia denuncie el sistema económico
neoliberal que impide que las personas tengamos unas condiciones de
vida acordes con nuestra dignidad, porque este sistema expolia la
tierra, fomenta la feminización de la pobreza y favorece la
explotación laboral y sexual de las mujeres.
Trabajamos
y trabajaremos para recuperar una Iglesia donde las mujeres seamos
reconocidas como sujetos de pleno derecho, con voz y voto en todas
partes y valoradas por nuestros talentos y carismas.
No
estamos solas. Formamos parte de una red que crece cada día y se
entrelaza con mujeres de las iglesias de Europa y del mundo que
también han dicho “¡Basta ya!” y alzan su voz, hasta que la
igualdad sea costumbre, como María 2.0 o el Movimiento internacional
Voices of faith.
Y
hemos recogido el testigo de la Buena Noticia que trajo Jesús.
Transgredió las normas de una sociedad profundamente patriarcal y
dialogó con las mujeres de tú a tú, tratándolas como iguales y
discípulas. Nos han pasado el testigo María de Nazaret, María
Magdalena, Marta y María, Juana de Cusa, Susana, la diaconisa Febe,
Junia y muchas otras que a lo largo de la Historia han luchado y
trabajado por nuestra dignidad y el reconocimiento de todos nuestros
derechos. Muchas han pagado esta lucha con persecuciones y malos
tratos, incluso con su vida. Tenemos presentes a Hildegarda de
Bingen, Clara de Asís, Catalina de Siena, las Beguinas, Teresa de
Jesús Mary Ward y Dorothy Stong, entre muchas otras que nos han
abierto camino.
En
el año 2000 celebramos el Jubileo de las Mujeres, manifestándonos
ante la catedral de Madrid. Hoy, 20 años después, damos un paso
más: nos hemos organizado para expresar nuestra Revuelta en la
Iglesia, a través de la música, reflexión, silencio, oración,
cantos, danza... Leeremos un manifiesto. Estaremos unidas a las
compañeras que harán su gesto de denuncia y en muchos otros lugares
del estado y del mundo.
Te
animamos, os animamos, a que nos acompañéis el domingo 1 de marzo
de 2020. Tendremos una concentración en Madrid, a las 12 de la
mañana y que compartáis esta iniciativa con otras mujeres y
colectivos, más allá del ámbito creyente, para que se solidaricen
con esta causa. Si te gustaría estar presente, pero no puedes unirte
el día 1, haz lo que esté en tu mano para que la Iglesia vuelva a
ser una comunidad de iguales Y LA IGUALDAD SE HAGA COSTUMBRE.
CONVOCAMOS:
Mujeres y Teología de Madrid, Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana
Femenina, Colectivo Agar, Asociación de Teólogas Españolas (ATE),
Mujeres de: Alandar, Fe Adulta, MOCEOP, JEC, JOC, Profesionales
Cristianas, Comunidad Kedate, LTBI Creyentes y muchos otros
colectivos de mujeres de parroquias y comunidades cristianas.
Publicado
por Red
Miriam
4 de febrero de 2020
José Arregi: "Es la hora de la laicidad"
O la hora del Espíritu, pneuma
en griego, ruah en
hebreo, spiritus en
latín. Es neutro en griego, masculino en latín, femenina en hebreo,
pues transciende, acoge y bendice todas las identidades de género.
Significa aire, soplo, viento. Es aliento vital profundo. Brisa suave
en el sofoco, viento recio en la apatía.
“El viento sopla donde quiere”, dijo el profeta
Jesús de Nazaret lleno de Espíritu, aunque poco importaría que,
como es probable, no lo hubiera dicho él en persona, sino que otro
lo haya puesto en sus labios. Nadie es la fuente primera ni el dueño
exclusivo de la palabra. “Oyes su rumor –añade Jesús o quien
fuere–, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va”. Viene
de todo y de siempre, nos lleva adonde no sabemos.
Así es el Espíritu –la mayúscula le conviene–,
que vibra en la entraña de lo infinitamente grande y de lo
infinitamente pequeño, en esta Tierra nuestra y en el universo sin
medida. El Espíritu sopla donde quiere, que es como decir en todo,
pues lo ama y anima todo. Es el alma de cuanto vive y respira. Es la
esperanza invencible, la aspiración irresistible de todos los seres,
sin excepción. Es la energía que toma forma en la materia y la hace
matriz inagotable de nuevas formas sin fin, desde el fotón invisible
hasta la galaxia EGS8pt, cuyo nombre queda fuera de nuestros
catálogos y cuya luz, emitida hace 13.200 millones de años, a
300.000 km. por segundo, llega ahora a nuestros telescopios. Y sigue.
Espíritu es, así lo siento
y pienso, el nombre por excelencia de Dios, el más allá y el más
acá de todo, que ninguna inteligencia puede comprender, que no es un
ser ni el conjunto de todos ellos, que todos los seres celebran con
un himno de silencio, y por el/lo/la que el deseo universal suspira.
“Ven, Espíritu”: es el clamor, el gemido, la oración universal.
Mejor tal vez: es el Espíritu quien clama, gime y ora desde el fondo
de cuanto es, hasta la liberación universal. El universo es oración.
Que me perdone el lector, la lectora, el haberme
desviado tanto, aparentemente, del título de estas líneas: “La
hora de laicidad”. En realidad, la reivindicación de la laicidad
se funda en la confesión del Espíritu, y la confesión del Espíritu
me lleva a la reclamación de la laicidad. Y a eso iba.
El Espíritu es anterior a toda religión, y seguirá
soplando, animando la vida o infundiendo espiritualidad, después de
que todas las religiones, formaciones culturales recientes –apenas
5000 años las más antiguas, apenas un soplo–, con sus creencias y
doctrinas, ritos y normas, jerarquías e instituciones pertenecientes
a una cosmovisión que ya no es la nuestra, hayan perecido. Eran
formas pasajeras. Nacerán otras formas igualmente pasajeras, que
deberán desaparecer para que el Espíritu siga alentando.
El Espíritu es, pues, laico. No es confesional, no está
ligado a ninguna forma religiosa, y menos a ningún privilegio de
alguna institución religiosa. El Espíritu reclama a las religiones
que abandonen sus pretensiones de verdad y de bien. No hay más
verdad ni más bondad dentro que fuera de las religiones, como
demuestran de sobra el pasado y el presente. No hay más
bienaventuranzas de Jesús dentro que fuera de las iglesias
cristianas. Él mismo lo dijo.
Me dirijo en particular a los obispos católicos del
Estado español, tan aferrados aún a status, prejuicios y poderes
del pasado como, por ejemplo, a sus cuantiosas exenciones fiscales. A
propósito: me parece bien que queden exentos de impuestos los
templos y lugares de servicio público en uso, pero solo eso, nada
más que eso, de ningún modo, por ejemplo, los palacios episcopales
y las casas y garajes curales, y que se aplique a la Iglesia católica
la misma ley que se aplica a las otras iglesias y religiones, la
misma que rige para las ONGs, sindicatos y partidos políticos. ¿O
es que conocen los obispos algún político o sindicalista o miembro
de alguna ONG que no pague el IBI por el domicilio particular y su
garaje? Sería un delito. Tan aferrados también a la suculenta
casilla de la Declaración de la Renta, por la que la Iglesia
católica se queda todavía con el 0,7 del impuesto que pagan
religiosamente todos los ciudadanos que no dispongan lo contrario.
Tan aferrados a sus vergonzosas inmatriculaciones de bienes que
fueron y han de seguir siendo de todos. Y a su insistente exigencia
de que se imparta la asignatura de la religión católica en el
sistema público de la Enseñanza, y la impartan profesores nombrados
por los obispos y sean pagados, eso sí, con fondos públicos, con el
dinero de todos. Y por si fuera poco, ahora, de la mano de la derecha
más extrema, defienden el veto parental para impedir que los hijos
asistan a charlas de educación sexual o de respeto a los LGTBIQ en
la escuela de todos. ¡Qué bochorno para los que aún nos sentimos y
vamos a la iglesia!
Es la hora de la laicidad. Dejad al Espíritu que sople,
para que podamos respirar.
José
Arregi
LAS COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES: POR UN ESTADO VERDADERAMENTE LAICO
Durante
la Transición a la democracia las Comunidades
Cristianas Populares (CCP) y
otros grupos de cristianos participaron de modo efectivo, junto a
partidos de izquierdas, sindicatos clandestinos y movimiento
ciudadano, por traer la
democracia a nuestro País,
en contraposición de la mayoría de la jerarquía eclesiástica que
apoyaba a la Dictadura de Franco. Hoy nos encontramos en un momento
semejante, sobre todo, porque los
obispos españoles se han colocado claramente en el bando de la
oposición al nuevo Gobierno del PSOE y UNDAS-PODEMOS y al lado del
PP y Ciudadanos. En
un principio, tardaron en felicitar al nuevo Presidente de gobierno,
legítimamente elegido por las Cortes y, posteriormente, el
presidente de la Conferencia episcopal, Ricardo Blázquez, pidió
“estar alerta ante esta situación crítica”; Cañizares, de
Valencia, manifestó que con el nuevo gobierno ha renacido “el
marxismo-comunismo”, por ello pide rezar a los católicos para que
no se descontrole (El Diario.es: 13-01-2020). Y el obispo de
Castellón por su parte, organiza cursos para hacer frente a las
políticas del nuevo gobierno (El Diario.es: 10-01-2020). En
definitiva, están desorientados porque prevén que el nuevo gobierno
tratará de retocar algunos puntos de los Pactos del 1979, firmados
en enero de 1979 entre la UCD y el Estado Vaticano.
Las
Comunidades Cristianas Populares, ya desde la Transición y en
numerosas ocasiones nos manifestamos
a favor de un estado verdaderamente laico y no solo aconfesional
y en contra de muchos puntos de las relaciones actuales de la Iglesia
y el Estado español. Creemos, sin embargo, que en la presente
situación, es el momento de apoyar
y exigir a
la Vicepresidenta Carmen Calvo, la encargada de las relaciones con
las confesiones religiosas la reforma
o derogación de diversos aspectos del Acuerdo Iglesia-Eatado. Entre
ellos:
La
asistencia
religiosa
en hospitales y en el Ejército desde la administración del estado;
la desaparición de la asignatura
de Religión
en la Enseñanza, sustituyéndola por una asignatura que estudie el
Hecho religioso y la Historia de las Religiones; la apuesta decidida
por la enseñanza
pública
e ir paulatinamente disminuyendo las subvenciones a la enseñanza
concertada. Y, en el aspecto económico, el pago
del IBI
por parte de la Iglesia, la eliminación de la casilla del IRPF
para financiar a la Iglesia católica, ya que, en virtud de los
mismos Acuerdos, esta debe ya financiarse con las aportaciones de sus
fieles. En cuanto a los bienes e inmuebles que posee la Iglesia,
exigimos se publique definitivamente el listado de los bienes
inmatriculados
por la misma jerarquía eclesiástica, y se establezca que el
patrimonio cultural inmobiliario que posee la Iglesia, pase a la
propiedad del Estado, aunque siga siendo utilizado por la
institución eclesiástica para el ejercicio del culto católico.
En
definitiva, las Comunidades Cristianas de Andalucía pedimos al nuevo
gobierno la aprobación de una nueva
Ley de Conciencia y de Libertad Religiosa,
en donde se especifiquen estas materias e invitamos a otros grupos
católicos y cristianos a que se sumen a nuestras peticiones.
La
Iglesia no tiene poder para tomar decisiones opuestas al Evangelio.
Jesús no pidió jamás ni dinero, ni privilegios, a Pilato o a
Herodes. Ni negoció con el Imperio su presencia en la sociedad. A
Jesús lo mataron los representantes oficiales de la religión.
Nuestra Iglesia tendrá credibilidad cuando los ciudadanos vean en
ella la reproducción del Evangelio.
Las
Comunidades Cristianas Populares de Andalucía.
3
de febrero del 2020
2 de febrero de 2020
10 de enero de 2020
15 de diciembre de 2019
Carta abierta de las Comunitats Cristianes Populars con motivo de la Trobada de Nadal 2019
Leída la carta pastoral
del Cardenal Cañizares, Arzobispo de Valencia, de fecha 24 de
Noviembre de 2019, ante el “preacuerdo”
entre socialistas y socialcomunistas”, no
queremos entrar a puntualizar las muchas palabras con las que no
estamos de acuerdo, sino mostrar con fraterna libertad de expresión
nuestra opinión y nuestro punto de vista, por si sirve a alguien
para una reflexión constructiva.
Nos sorprende el tono
alarmista de ver “una grave emergencia, la
emergencia de España”, en un preacuerdo,
todavía en ciernes, “que no tiene nada de
progreso”, y que supone “una
crisis muy honda”, aludiendo, como ya es
habitual a la llamada por él “ideología de
género”, “feminismo radical”,
“laicismo ideológico”,
“pensamiento único”,
y otras expresiones de intención marcadamente negativa.
Las CCP de Valencia, que
queremos ser seguidoras de Jesús y vivir y luchar por su Causa,
desde dentro de la Iglesia, pensamos que vivimos un tiempo muy
complejo en el que hay “signos de los tiempos” positivos como el
avance en libertades y derechos humanos, la “autonomía de lo
temporal” que valoraba el Concilio Vaticano II, la profundización
de la democracia como defensa del bien común y de la participación,
la solidaridad entre los pueblos, la sensibilidad respecto al respeto
y cuidado de nuestra Casa Común, y otras muchas conquistas de la
humanidad en su camino de liberación y hacia la Plenitud.
A esos avances han
contribuido notablemente la Ilustración, el marxismo, la modernidad,
la democracia y los partidos políticos y los movimientos sociales
como el feminismo, el movimiento LGTBI, el laicismo, el ecologismo,
el pacifismo y otros muchos.
Lamentablemente la Iglesia
Católica como Institución ha ido perdiendo casi todos los trenes en
el avance de la historia, y así ha ido perdiendo la adhesión de las
mujeres, del movimiento obrero, de la juventud, la ciencia y la
intelectualidad. Cuando no, desgraciadamente, ha sido una fuerza
reaccionaria en esos avances de la humanidad. En nuestra sociedad ha
sido notoria la connivencia de la Jerarquía eclesiástica (que no de
toda la Iglesia) con el franquismo y los poderes más conservadores.
En CCP creemos que no es
”el abandono y olvido de Dios”
lo que causa tan “grave crisis”
y “situación patológica”.
Pregúntese la Iglesia por qué el abandono tan masivo de la práctica
religiosa. Pregúntese por qué la gente se escandaliza de los abusos
del clericalismo, de los privilegios de la Iglesia con el poder
político, de la avaricia de las inmatriculaciones… A nosotras nos
escandaliza y nos cuesta reconocer el rostro de Jesús en esa
Iglesia.
Siguiendo al Papa
Francisco, nos gustaría una Iglesia “pobre y de los pobres”, una
Iglesia “en salida”(no cerrada y autoreferencial), una Iglesia
misericordiosa y no tan negativa, condenatoria y amenazante. Una
Iglesia “hospital de campaña”, esperanzadora para quienes más
sufren la crueldad de este sistema. Esa “renovación evangélica de
la Iglesia” es la que deseamos, y la que intentamos vivir desde la
pequeñez de nuestras comunidades.
Desde nuestro ser Iglesia
no hacemos ascos a caminar codo con codo con personas y colectivos
laicos, ateos o agnósticos, feministas y de izquierdas, con quienes
nos sentimos en sintonía por las mismas causas de humanidad, que
creemos que son también la Causa de Jesús de Nazaret. Lo sagrado
sobre todo está en lo humano, y también en lo religioso en cuanto
libere a la humanidad. Son los Derechos Humanos la nueva tabla de la
ley.
Saludamos el “preacuerdo”
como un pequeño paso hacia una sociedad más justa. Al menos,
preferible a lo contrario. Con sentido crítico, entendemos que la
mediación política es necesaria para defender el bien común de
toda la ciudadanía, y empujaremos en la dirección que creamos más
evangélica de acuerdo a la Causa de Jesús.
Fraternalmente le
saludamos
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