20 de febrero de 2009

Dos reflexiones de Pedro Casaldáliga: utopía y otra Iglesia posible

1. Hacia un Socialismo Nuevo. La Utopía continúa

(Adital, 16.02.09: lee el texto completo pinchando aquí)

Un fragmento:

"(...) Hoy el rey está desnudo. El Tercer Mundo, sobre todo, ha experimentado amargamente la iniquidad de ese sistema homicida y ecocida que es el capitalismo, ahora neoliberal y global. "El sistema neoliberal, pondera Mario Soares, está dando manifiestas señales de agotamiento y de incapacidad; se exige un nuevo orden económico mundial". Con indignación, con nostalgia, arropados por tanto ensueño y lucha y sangre, respondiendo a la dignidad herida de la mayoría humana, nos volvemos hacia el socialismo: un socialismo nuevo, reza el título de esta Agenda. Porque evidentemente no se trata de repetir ensayos que han dado, muchas veces, en decepción, en violencia, en dictadura, en pobreza, en muerte. No se trata de "mirar hacia atrás con ira" ni de volver a modelos superados. Se trata de revisar, de aprender del pasado, de actualizar, de no conformarse y, por lo mismo, de vivir hoy y aquí, localmente y globalmente, la siempre nueva Utopía (...)"

2. Martini y millones de personas soñamos con otra Iglesia posible
(Pedro Casaldáliga anuncia que en esa "otra" Iglesia,

"el Papa dejará de ser Jefe de Estado")

(Religión Digital, 18.02.09: lee el texto completo pinchando aquí)


Un fragmento:

"(...) El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad. En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven. Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial, de renuncia a la utopía (...)"

1 comentario:

Viktor Gómez dijo...

En tiempos en que parece agota las vías de escape de esa cárcel que llamamos neoliberalismo, o más ambiguamente, El Sistema, que abarca también los totalitarismo y periféricos modelos al mencionado igualmente injustos o crueles, aparecen voces de profetas, de hijos de Dios, que me avivan y desacomodan, que posibilitan en la esperanza y en la acción coordinada e insurrecta.
Queda esto dicho por alguien que tiene todavía que resolver sus incongruencia y tensiones interiores, pero que no renuncia a la vez y acompañando a lo socio-político, a lo comunal. Es más que posible, que de haber conversión, sea por esa integridad del ser,que busca a Dios adentro y afuera, desde los otros claro, y también en oración personal y en la escucha del desierto.
En estos tiempos de miedo, paralizantes o desmotivadores, de descreimiento de las utopías, oír el testimonio de Casaldáliga es una ventura que solo puede venir de lo real, de lo humanamente real que estamos ligados al devenir con Iesu como realizable construcción del reinado de justicia y compasión que fue su vital trayectoria evangélica, misionera, sanadora.
Martini lleva tiempo defendiendo, propiciando desde la bases y desde la jerarquizada cúpula, transformaciones que devuelvan a la Iglesia un más radical seguimiento del estilo de vida y de la práxis de esperanza que Jesús transmitió entre los suyos, y que practicaban las primeras comunidades. Volver a Abba, volver a ordenar las prioridades en ideario de servicio a los últimos, desburocratizar y desambicionar del poder, asumir sacrificios y esfuerzos, oblicaciones tanto como derechos, huir de la ortodoxia, abrirse desde la caridad y el conocimiento por Cristo a una heterodoxia que no llevara de nuevo a Miguel de Molinos, Juan de la Cruz, Hans Kung, Sobrino, Pagola y otros místicos, profetas, cristianos a la carcel, el silencio o el rechazo.

En tiempos de sequía, de aridez y hambruna, ahoridad que es alertante, dar el salto o un pasito adelante, caminar, es crucial. Y con Casaldáliga y Martini, entre otros, siento posible y muy necesario empezar a vivir desde lo social y desde lo personal más activamente.