21 de junio de 2009

"Gracias por la diversidad"

El domingo nos reunimos para la celebración del orgullo LGTB con la eucaristía de acción de gracias por la diversidad que cada año compartimos en Junio el grupo de asuntos religiosos del colectivo Lambda y algunas personas de comunidades de base.

Este año, que la celebración del orgullo LGTB se centra en el slogan "Una escuela sin armarios", rezamos también por las personas educadoras que trabajan ese pilar fundamental para cambiar la sociedad, para eliminar los prejuicios y erradicar las fobias que discriminan a tantas personas. Y por todo el personal implicado en la educación.

Recordando el reciente Pentecostés, dimos gracias a Dios por la diversidad de dones con que su Espíritu nos enriquece, y celebramos la fiesta de la diversidad, también en la sexualidad como expresión de las muchas formas de amar que la Fuente del amor nos sugiere. Y también en la comunidad de Jesús, enriquecida con múltiples dones y funciones que reflejan la igualdad y dignidad del mismo cuerpo que su espíritu anima. Experimentamos esa unidad y diversidad en el compartir de los grupos y comunidades de base que vamos haciendo red en igualdad y trabajando por la dignidad de todas las personas, especialmente las que más se sienten discriminadas por formas de exclusión en nuestra sociedad y en la iglesia.

Celebramos la Eucaristía precisamente el día del Corpus en el ambiente de un local laico y de una celebración muy participada con espontaneidad. Recordando que ese día habrá la gran procesión del Corpus, consideramos que la memoria de aquella cena de Jesús con su gente casi en la clandestinidad nos interpela nuestra forma de celebrar la Eucaristía: "tomad, esto es mi cuerpo".

Nos abruma la parafernalia que se ha montado en torno a la fiesta del Corpus. Creemos que el pan es para ser comido compartido y repartido, no tanto para ser adorado, ni expuesto en custodia de orfebrería, ni paseado por las calles en procesión escoltado por autoridades y militares, ni para ser encerrado en capillas del santísimo o en catedrales.

Creemos que el cuerpo de Cristo es el que pisó los caminos polvorientos o embarrados de Galilea, el que sufrió frío y hambre y el que comió, bebió, lloró y rió, acarició, tocó y se dejó tocar, el que sufrió tortura, el que murió asesinado y fue resucitado por la fuerza del espíritu de Dios su Padre. Ese Cuerpo debemos adorar en quienes él se identifica: "lo que hagáis a uno de estos más pequeños, a mí me lo hacéis".

La Eucaristía no es repetir un rito sino revivir un gesto, el de la entrega de Jesús. "Haced esto en memoria mía" es vivir esa entrega, y ahí entra la diversidad: todos y todas somos necesarios y necesarias, y cada uno a su manera puede vivir esa entrega de mil formas, y todas pueden ser válidas y mutuamente enriquecedoras: desde la vivencia de la sexualidad a la solidaridad y la militancia en tantos frentes necesarios. Todo ello puede ser vivido como una permanente acción de gracias por el amor recibido y el amor dado, y por el orgullo de ser lo que somos, en la diversidad y en la aceptación mutua.

Por todo ello dimos gracias el domingo y lo celebramos compartiendo la eucaristía, la fraternidad y amistad experimentadas, y brindando, también con merendola, por el orgullo LGTB vivido también desde la fe.


Deme Orte

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